¿Acaso estás celosa,
tú, siendo tan hermosa?
¿Acaso se puede desear más
que cuando no necesitas todo
y te conformas con nada,
con nada que valga su peso oro?
¿Acaso no te supe tratar cómo
te merecías
cuando el ocaso llegó incómodo
a nuestros días?
¿Acaso es que no te valoras?
¿A caso es que no me valoras?
Que la impotencia puede conmigo
cuando callas y me siento solo.
Sé que te lo he demostrado todo,
te di mi todo aunque sea poco.
Pero poco es lo que me queda,
por no decir nada; mi reina,
desnudé mi alma en tu presencia,
desenfundo mi arma con tu ausencia.
Me queda lejano el olvidarte,
el tenerte, pequeña indomable.
Pero más lejos me queda
que confíes y te arriesgues,
hacer suave el que no duermas,
que conmigo te quedes.
Estoy ausente y lo notas,
¿Acaso estás celosa?
¿Acaso crees que pienso en ellas
como pienso en ti cuando ya no estás
y las horas se me hacen largas
casi tanto como tus piernas?
¿Acaso crees que paseo con otras
por calles de Madrid
cuando por donde paso recuerdo
cómo te conocí?
¿Acaso es que no me valoras?
¿Acaso es que no te valoras?
Aborreces creer que eres una más,
que eres como todas. Te equivocas.
Te equivocas también cuando nombras,
con tus lágrimas, a esas lobas.
Sé que no necesitas tanto,
que no te gusta si me adelanto,
que no podrías vivir al lado
de un cuerpo de ti enamorado.
Te queda lejano el alto-estima,
tu caricia, dejar tu lástima.
Pero más lejos te queda
pedir, de una vez, ayuda,
coger la carretera,
empezar a ser absurda.
Te noto ausente, diosa,
¿Acaso estás celosa?
L.A.A

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