sábado, 4 de enero de 2014

Las sombras, tu cuello y la camisa sin hacer.


Las sombras, si, las sombras.
Intenté borrarlas, quedaron manchas
Algunas sucias, otras suicidas
Surgidas de despedidas.
Pensé: son amargas y descoloridas.
Solo las más locas me dislocan
Y las más atrevidas abren mi herida vieja.

-

Tu cuello era mi asombro.
Recuerdo besarlo empezando por tu hombro,
deseoso de tenerlo cercano
te lo muerdo. Temprano
me percaté: te acabaré haciendo daño.
Reduciré, así pues, no me sacio.
Compruebo que no me vale otro que no sea el tuyo.

-

La camisa sin hacer
era, a mi parecer, con la que
perfumarme para enamorarte.
(Fumé tabaco camel.)
Me coronaré si destiño tu rimel.
Dejarás que te imagine, lo sé,
e iremos a vestirte después del amanecer.



L.A.A



(Dibujo por L.A.A)

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