viernes, 28 de febrero de 2014

Literas y alturas.


Dormir en literas tiene cierto encanto.
Da igual dormir arriba que abajo.
Las risas pre siesta, confesiones a oscuras,
bajar la escalera y abrazar a esa persona.



Yo siempre he dormido en literas,
siempre he dormido abajo.
Siempre he invitado a amigos
y tenían miedo de caer al suelo.



Cuando dormía con quien quería
que dormiera en mi mismo cuarto,
yo era el que la escalera subía.
Por sus miedos me he sacrificado.



Ahora duermo en la parte de arriba;
me gusta acariciar el techo por la mañana,
me gusta sentirme por encima,
notar el suelo lejos, sin luz tras la ventana.



Ahora duermo arriba; siempre subo la escalera.
Lo duro no es subirla, duro es hacer la cama.
(Pero me gustan las camas deshechas,
tanto, como notar tus manos frías.)



Desde hace poco duermo en la parte de arriba,
como antes, pero en una cama algo mas grande;
una cama donde se estira la vagancia,
donde puedes dormir conmigo sin pasar hambre.



Ya no tengo una cama de abajo
ya no sé si esto es una litera.
Me cuesta más bajar la escalera,
ver el suelo y... Último peldaño.



Pero no importa si es litera o no,
no traigo amigos a mi habitación.



Ahora tengo una cama grande,
arriba, en las alturas,
para hacer de ella nuestra nube;
ten prudencia, no te caigas.



L.A.A





No hay comentarios:

Publicar un comentario