Solo se me cruzan polillas,
no mariposas blancas.
De vez en cuando se la cruzan los cables
y cruzo los dedos buscando calma.
Y truco los dados para sacar un doce,
para sacar provecho a este juego
y ganar la apuesta que conlleva el premio deseado.
Los gatos negos también se me cruzan
pero no los doy importancia alguna
por que la curiosidad les acabará matando
y el mundo le buscará el tras piés
y dicen de él que da mala suerte.
Lo mismo soy ese gato negro que es incomprendido,
que caza ratones escondidos para su dueño
cuando piensa que es por diversión
y no como el resto; por dinero.
Pobre gato negro.
Pobre yo.
Pobre de mi ego.
Pero pobre de mi
por que la quiero.
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