Ella desayunaba sola;
No tenía con quién hacerlo.
Ella se despertaba sola
y no tenía por qué hacerlo.
Mientras desayunaba
se podían ver en sus grandes ojos
una peculiar mirada
con pensamientos de todo tipo.
Pensaba en cosas algunas
que desconocian los más poderosos
e incluso las imaginas
pero nunca las adivinó ningún adivino.
Qué admirable es verla desayunar sola.
La verdad es que no le hace mucha gracia.
El desayuno es la comida más importante del día
y yo me abstengo a ella o aveces dejo que me coma.
Se toma su tiempo y desayuna en calma,
se lo prepara desperezándose de la cama
con alguna marca de las sábanas en la cara
y con legañas es sus ojos preciosos.
La verdad que hace falta ser perezoso
para no limpiar de la cafetera los posos.
Ella los limpiaba todos y cambia de tono
cuando le sonríe bonito la mañana.
Ella le devuelve la sonrisa,
se recoje el pelo
como los buenos cocineros;
a fuego lento, sin prisa.
Sin prisa prepara su desayuno.
Solo el suyo
por que desayuna sola
sin mi permiso.
Prepárame a mi de desayuno.
Que no me tuesto
y beso sabor café
siempre distinto.
Luego podrías hacer la digestión de mis besos
y notar como recorren tus adentros.
Pero un corte de digestión nunca ha sido buena cosa,
por eso ella desayunaba sola.
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