Mi musa dice
que está triste,
mi musa dice
que no me conviene.
Mi musa dice muchas tonterías,
mi musa dice cosas de sabios.
Ella dice, ella dicta,
ella me enseña, me irrita,
me acelera,
me tranquiliza.
Y yo, más tonto
o más listo soy
por dejar que me haga nada,
por dejar que me lo haga todo.
¿Qué sería un parque sin columpios,
qué un pájaro sin alas...?
¿Qué sería Roma sin su incendio,
qué un puente sin aguas...?
Nada.
Nada como yo sin ella.
Nada como ella
sin mi yo que la escriba.
Antes creía que lo tenía todo y,
tenía
nada.
Por que antes no estaba ella,
mi musa,
la que me da alas.
Pero no alas de cera,
alas de verdad.
Que no se derriten con el Sol
y resisten la tempestad.
Pero ella tampoco tenía un yo,
un chico,
que la mire con estos ojos.
Con ojos de perro,
de perro bueno.
Ojos que saben toser que,
exclaman; "no miento".
Y, si se va,
¿qué me queda?
Nada.
Antes creía que lo tenía todo y,
tenía
nada.
L.A.A
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