martes, 8 de julio de 2014

Mi chica globo.

Mi chica globo
con ansias de subir libre
pero con una cuerda colgando.
Ata el globo cuando llegue a ti
bien fuerte, de tu mano.

Cuídalo de las esquinas
y mantenlo siempre ocupado.
Que vuele libre,
todos quieren contemplarlo.

Ese globo con aspecto alegre,
pintado con un poco de todos
los colores del parque.

Mi chica globo
siempre quiso volar alta.
Como el viento
vive de racha en racha.

Siempre quiso ser la más mirada
y no un juguete para los que lloraban.
O instrumento para crear
animales, flores o espadas.

¿Qué hará el globo sin una mano
que le lleve hasta casa?

Subirá.
Por que los globos siempre suben.
Sin preocupaciones,
solo pensando en las nubes.

Ya entiendo por qué nunca te entendí;
Por que no eres un globo
como los que venden
en la Plaza Mayor.

Por que eres pieza de colección
que escapa de los niños,
buscando emociones.

Por eso un día solte la cuerda
que mantenía el globo a mi lado;
para que volara y, después,
cayera.

Quedé mirando como subía y subía,
con la cuerda colgando como lágrima.
Desde abajo mi chica globo se aprecia mejor
y deseaba que volviera a mi lado.

Que volviera desinchado,
que volviera estropeado,
que volviera pinchado
después de llegar al espacio.

Pero mi chica no volvió.

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