martes, 8 de julio de 2014

Yo ni soy poeta ni estoy enamorado.

Voy a empezar a escribirte, a ti, como de costumbre; pensando que descansas en otra cama, pensando que lo que hice fue un desastre.
Pero ya no quiero más humillaciones, ni a mí, ni a ti, ni a nuestros errores. Más míos que tuyos.
(Yo soy de esos que viven con despistes y el no tener alguno sería el mayor de todos.)
Ya sabes como soy, tú eres inteligente; no te gusta estar triste. Yo no supe ser consciente de lo que nunca llegué a darte, a ofrecerte. Siempre dí lo mínimo, como teniendo un comodín, un joker, algo que me mantenga al margen del jaque mate.

(Siempre he sido consciente, cielo mío, de lo que nunca supe darte. Y ahora, ¿quién va a arroparme? ¿Ahora quién va a hacerme sonreir, quién me va a hacer fotos si no eres tú, mi sarcástico ángel?)

Voy a dejar mi instinto a parte, ese de intentar seducirte, el de intentar convencerte, el de hacerte vulnerable a todo lo malo que piensas y conoces de mí. Voy a intentar que no leas esto, espero que ni tengas ya el enlace directo a mi blog, ese que te pertenece.
Y, si no fuera así y en tu iphone siga existente ese maldito enlace, espero que lo leas con odio, con ganas de derruirme y de olvidarme. O espero que ya lo hayas hecho, espero que nunca haya llegado a ser tan importante como lo fuiste tú para mí pero no supe demostrarte.

Texto triste, texto frágil.
Tan frágil que se rompería con tan solo una mirada a una de estas líneas. Tan frágil como lo pareces tú, hecha de cristal, pintada con colores pastel; alegres pero frágiles. Pero texto consistente como tus ideas repentinas, como tu cabezotismo, como las ganas que le ponías a ser feliz y vivir haciendo lo que te saliera de ahí.

Me vuelves loco. Me vulves loco y por eso espero que no te vuelvas a bañar en mis ojos. Por que duelo.
Por que los locos están locos por no saber hacer nudos; por eso no son cuerdos. Unas veces demasiado prietos, otras veces fáciles de deshacerlos. Espero que no vuelvas por que te quiero, por que el mundo necesita más personas como tú para poder perder la cabeza, por que eres única en tu naturaleza y eso no hay poeta enamorado que lo mantenga.

Y yo ni soy poeta ni estoy enamorado.
(Me gustaría ni serlo, ni estarlo.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario