Descripción:
Después de reencontrarnos
y superar las espectativas
y magnificar los placeres
que la primera vez fueron tímidos
hemos vuelto a querer más.
Hemos querido tanto
que nos hemos separado
solo para poder
volver a vernos.
Sí, vernos.
Porque verla
es sinónimo
de abrirle mi puerta
para que entre en mi pupila
y se balancee por el borde
sin miedo a caer
porque me ha dicho
que si hace falta se tira
y que puedo encontrarla dentro de mí
cantándome lo suficiéntemente alto
como para no pasar desapercivida.
Sí, vernos.
Porque que me vea
es antónimo a dormir en la calle
ya que si rasco un poco
ella viene y me abre
pidiéndome que le abrace
cuando es ella quién se avalanza sobre mí
sin persárselo dos veces,
ni siquiera una
y entonces me crece una sonrisa
que echa raíces en su boca.
Sí, vernos.
Porque vernos el uno al otro
es contagiarnos nuestras mejores virtudes
(la mía es la calma y la suya la prisa)
quedándonos solos
sin necesitar ni un metro cuadrado más del planeta
porque nos basta con la geografía
de nuestros cuerpos
que parecen practicar un rito camaleónico
siendo el tiempo un chiste
y los compromisos un teatro.
Ella ya está dormida
pero yo quería destacar
que el tiempo, cuando no está,
sigue siendo un chiste,
un chiste de los largos
de esos que parecen que duran siglos
y no hacen tanta gracia como los cortos.
Aquenque siendo sincero
los chistes ya no me hacen gracia
si no es ella quién me los cuenta
con su sonrisa larga
y su mirada inquieta
que se dispara en todas direcciones
sin salirse de mi alcance.
Dados ya los argumentos detallados
me dispongo a finalizar esta "queja"
en la hoja de reclamaciones del tiempo
que juega con nuestra noción
sin tenerla en cuenta.
(Lo mismo me he pasado de listo
y ahora es el tiempo el que te denuncia a ti
por agresión y malos tratos
y por eso es que huye de nuestras manos.)
Firmado: un ser humano.
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