A mí lo que me asusta es la paz, la calma.
Porque, por decirlo así,
la calma es rutina.
Pienso que los cambios vienen a partir de los conflictos
de las necesidades
de las metas
los objetivos
y que nadie puede tener todo lo que desea
porque habría quien deseara lo mismo
de cosas que son irrepetibles, únicas.
Limitadas.
Por eso doy las gracias a la gente ahogavidas:
por dejar trincheras sin fondo y minas camufladas
para poder disfrutar de las personas salvafiestas
que me auxilian, como auxilia un botiquín;
resolviendo dolores
para seguir jugando
en paz.
en paz.
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