El odio, el rencor
manchando por dentro
como una explosión de colores
en la que predomina el negro.
El contraste se activa
en menos de un segundo
entre la felicidad, la calma
por tan solo una palabra,
una mirada o un gesto.
Qué rápido me hundo en mi foso.
Salir cuesta más.
Salir es arañar las paredes, apretar los dientes,
sudar lágrimas, sangrar males.
Y es que en salir se tardan
algunas eternidades
pero en caer se tarda
lo que tarda un globo en explotar
cuando lo pinchas.
En el fondo del foso apenas se ve la luz,
apenas queda oxígeno
y nunca estás tú.
Mis alas, como tu piel,
son de gallina
por que están
pero no vuelan;
me vacilan.
Y eso me hunde más todavía.
Un contraste notable
como el paso de Cádiz
a Santander,
como del día soleado en la playa
a enjaularme en un desierto de hielo
sin llave
hasta congelarme.
Todo es penumbra.
No sé qué hacer,
ni a dónde ir
y eso me asusta.
Me asusta casi tanto
como cuando estás a mi lado
y faltan abrazos
y sobran momentos incómodos.
No pido que me saques de aquí,
ni que te quedes cerca.
Solo intento aprender a sufrir
y salir con más fuerza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario