Los días que voy en autobús
solo miro por la ventana
cuando paso por tu parada,
por si subes.
Y paso cada día de cada mes
pero parece que no lo sabes
o que lo sabes
y por eso no subes.
Pero si no haces nada por verme
luego no puedes pedirme que no te olvide,
que quiera verte,
que duerma menos los doningos.
Si duermo es porque son nolstálgicos,
como tú dices,
y así se me hacen más cortos
y no recuerdo las embestidas,
ni tus vestidos,
ni a ti desvestida
ni a ninguno de esos días
en los que te subías al autobús
y me hacías compañia,
me espabilabas
como un jarro de agua fría
que me acabaría por beber.
No sé si ha sido buena idea
esto de volver a escribirte
pero es que he pasado por tu parada
y no te has subido;
es martes
y ya quiero que sea domingo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario