He intentado hacer, por primera vez, balance de este año.
De las cosas que he aprendido, perdido o ganado
pero es que soy un vago y eso va impreso.
He recordado, sí, pero a tramos.
me he visto cegado por la historia de amor
que tuve con loca a la que más iba a querer en toda mi vida.
De ahí saco, en concreto, que estoy mal de la cabeza.
Me falta una tuerca o algo. Quizá la perdí al entrar en este año
ya que recuerdo entrar y ponerme pedo,
al día siguiente estar de resaca y con sueño.
Recuerdo que no amaba a ninguna mujer en concreto
pero que me enamoraba de los detalles de cada una de ellas.
Aunque no de las feas.
Soy un simple.
Tú ponte mona, sin mucho maquillaje,
ponme ojitos, háblame de tu gusto por el arte,
de que, como a todas, te gustan mis ojos
y ya me tendrás quitándote los tacones
para que entres sin hacer demasiado ruido.
Es fácil, ¿no?
Soy un fácil.
Este año, además de dejar de lado a las ninfas
y a las musas de una noche
por una loca que cuando no me destrozaba me mimaba,
he cogido la mala costumbre de escribir.
Y no es que escriba como el que escribe un trabajo de filosofía
o una opinión argumental de lengua,
o ese tipo de cosas que se hacen durante bachiller.
Es que escribo como el que come bollos
o pinta las mesas en clase
o se pone a cantar en la ducha
cuando el agua está a la temperatura adecuada.
Además de a la musa loca, he conocido otros seres
y eso que yo soy un antisocial.
No eran muchos pero sí de mucha calidad.
Les conocí entre los lienzos, entre el carboncillo,
entre suspiros y charlas que poco nos importaban,
entre bromas, entre música...
Me hubiera gustado quemar Madrid aquella noche con ellos.
Recuerdo que mi madre aún tenía pareja, el padre de mi hermana,
pero que mi madre es como es como yo y necesita libertad
y mentes liberadas
y gente que le liberé a ella.
Este año la he querido más todavía.
También he querido más a mis hermanos;
a "Mowgli", el mediano
y al rey rubio que es el pequeño
incluyendo a la loba de mi hermana
que si no fuera por ella no sé que haría.
He querido también a la mujer de mi padre y madre de mis hermanos,
a mis primos, tíos, amigos
y hermanos elegidos a los que cada vez más necesito
y todo esto sin hablar de mi padre, "Picasso",
que tiene la paciencia de un padre de familia numerosa
en la que el pequeño no para quieto,
el mediano está en una edad rara
y el mayor va a su bola.
En este año ya me he deshecho de bachiller
y he empezado algo que creía que iba a gustarme
y eso parece, aunque esperaba más.
(Tenía que haber tirado por el arte...)
He conocido otros seres
esta vez entre cámaras, ordenadores,
turnos de tarde, cigarros en el recreo
y risas que no son normales en cuanto a estudiantes.
Este año he notado un incremento notable (valga la redundancia)
en cuanto a experiencia, conocimientos culturales,
sociales, futbolísticos, sexuales,
y "yomismos" que necesitaré de aquí en adelante.
Por esto creo que es la primera vez que hago balance.
Y sonrío al repasar el año por instagram,
twitter, Facebook y demás redes sociales
y entre mi sonrisa no se ven los dientes,
se ve nostalgia del color de fiesta,
de seres conocidos, de la loca que me hizo sentir como un desconocido,
de familia, de atrevimiento,
de mis errores y del poco frío que he pasado.
Que se atrevan Velázquez, Goya, Dalí o Picasso
a pintar con el color de mi nostalgia.
Yo, mientras tanto,
empezaré el año con otra fiesta
y con pocas horas de sueño
en busca de una musa;
A ver esta cuanto me dura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario