lunes, 18 de mayo de 2015

Lo bonito de la vida (I)

Lo bonito de la vida
es que mis padres se separan
cuando apenas tenía tres años.

Lo bonito de la vida es que mi padre se mudase al pueblo
donde vivíamos yo y mi madre
para poder estar más cerca,
poder verme más a menudo
sin depender de autobuses, horarios ni dinero.

Lo bonito de la vida
es que mi madre rehiciese su familia a la par que mi padre,
con otras parejas.

Lo bonito de la vida
es que por problemas de trabajo
mi padre, su pareja y mis hermanos
tuvieron que emigrar de nuevo a Madrid,
la ciudad donde pasé mi infancia.

Lo bonito de la vida
es que justo al lado de la portería que limpia,
cuida y vigila mi padre
(además de ser donde vivimos)
se encuentre un café-bar
repleto de arte,
creatividad
y,
sobre todo,


poesía.


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