lunes, 18 de mayo de 2015

Lo que eres, lo que soy si me haces y lo que te hago.

Solo espero
que no pienses
que cuando escribo cosas que duelen
las pretendo dejar como folios
con los que te cortes.

Solo espero que no te sientas mal al leer,
lo que en ocasiones (más bien escasas),
eres capaz de crear en mí.

Porque solo espero
que tengas claro
que eres la gasolina que se enciende en mi interior,
la batería que le da chispa a mi motor,
la botella de agua
que va conmigo en el desierto,
el desorden que tanto me gusta,
el criterio que necesito,
la racha de viento
en los días más agostos
cuando sudo en mi habitación
y encima estoy solo.

Sinceramente espero que no te tomes como ataques
mis poesías
porque sabes que necesito escribir
como necesito verte todos los días
desde que te conocí.

Necesito escribir como vía de escape
cuando siento como las paredes se quieren abrazar entre sí
y yo estoy en medio.

Por eso te doy las gracias,
porque eres musa, al fin y al cabo,
porque me hinchas el corazón y el bolígrafo,
porque tú me nutres de ideas,
ganas,
motivaciones,
alegrías
y soluciones

además de problemas.

Pero no te los tengo en cuenta, vida,
solo quiero que sepas
que este poema no ha sido escrito por mi arrepentimiento
ni por los remordimientos
ni por nada más que tú en conjunto.

Porque por muchas alegrías,
curiosidades,
sorpresas,
coincidencias paranormales,
asesinatos al tiempo
en los que somos cómplices
e incluso dolores
y tristezas,
tú, lo que realmente despiertas en mí
es al poeta.

Por eso solo me queda
darte las gracias
otra vez más
de la misma manera.


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